La poeta Eugenia Toledo Renner comenta el libro: «En busca de una pequeña mota blanca perdida en el espacio».

Leyendo este corto libro de poesía escrito por Héctor Alarcón Carrasco e ilustrado por Lidia Cristina Lacava (alrededor de treinta y cinco ilustraciones) pareciera que se está flotando en el espacio y saliendo fuera de la órbita de la tierra como un satélite.

La poeta Eugenia Toledo Renner

En realidad, los que flotan es el poeta y una mota. Es su historia mínima, aparentemente absurda, poética y minimalista.

¿Qué es una mota? Como lectora, una sonríe con la ocurrencia de algo tan mínimo, alado, liviano que se lleva el aire o el viento o la mirada de una persona vagando, apareciendo y desapareciendo, visible e invisible, atrayéndose como un magneto a la ropa o alguna otra cosa. Una mota es una partícula que vaga.

Julio Cortázar la habría adorado y habría aparecido en su gran novela Rayuela por todas partes, como los detalles de las manos o los zapatos todos con significados simbólicos o metafóricos. Esta es la mota de la vida, diría. La irrealidad misma.

Veamos lo que dice la Real Academia Española cuando define la palabra mota: 1. f. Nudillo o granillo que se forma en el paño, y se quita o corta con 

pinzas o tijeras.

2. f. Partícula de hilo u otra cosa semejante que se pega a los vestidos o a otras partes.

Lidia C. Lacava, autora de ilustraciones

3. f. Mancha, pinta o dibujo redondeado o muy pequeño.

4. f. Defecto muy ligero o de poca entidad que se halla en las cosas in-materiales

5. f. Pella de tierra con que se cierra o ataja el paso del agua en una acequia.

6. f. Elevación del terreno de poca altura, natural o artificial, que se levanta sola en un llano.

7. f. Ribazo o linde de tierra con que se detiene el agua o se cierra un campo.

8. f. pasa (‖ mechón de cabellos cortos y crespos).

9. f. C. Rica, El Salv., Guat. y Méx. marihuana.

10. f. Cuba y R. Dom. Borla para aplicar los polvos que se usan como cosmético.

Tiene diez definiciones y a lo mejor las calza todas. Un punto puede ser una mota en la página en blanco. Es un defecto, una mancha, un hilo pegado a una prenda no terminada. Existe, pero no se nota muchas veces.

Tiene ingenio e ironía este librito, es juguetón, pero en realidad bien podría funcionar como la traslación animada de una historia universal de un viaje imaginario de pérdidas, de cuestionar lo establecido y de enfrentarse en solitario a la incredulidad. Trascendencia e interpretaciones se acentúan además con las pinturas fuertes, ilustraciones, acuarelas, collages de la escritora / artista Lidia Cristina Lacava de nuestra vecina Argentina.

Héctor Alarcón, autor textos

Pinturas y poemas se combinan muy bien. La mota se representa como una perla blanca en el espacio en contra de fondos oscuros o más o menos sutiles. Brilla y vaga. Los poemas son tan livianos como la mota es alada. Hay muchas interrogaciones y juegos de sintaxis.  A veces los versos son puros rasgos de pincel que unen lo humano con lo celestial, lo cósmico con lo doméstico.

Debo decir que al final del viaje el poeta es el único que vuelve, pues la mota prefiere seguir perdiéndose o vagando. El pasajero regresa solo y cabizbajo, fue uno sigue uno. Los periodistas esperan, pero no hay a quien entrevistar.

Buscó algo perdido. Lo encontró y lo volvió a perder. No se puede contra algunas voluntades. La vida, diría Julio Cortázar.

                                                                  Eugenia Toledo Renner                                                                                                                                                       Temuco, Araucanía, 26 de noviembre, 2021

Héctor Alarcón Carrasco

Escritor e investigador. Especialista en Historia Aeronáutica y Ferroviaria. Autor de diversos libros.

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