Patricia Chacón: Líder, Editora, Directa y Feminista

Loading

En pandemia realizamos una entrevista vía telefónica con este personaje que ha hecho de LITMU su carta de presentación. Sello de lucha desde las raíces de la literatura, que emergen con entusiasmo en pro de los derechos de la mujer en el campo feminista regional.  

4d638421 ecdb 49ae ba72 7d98f5968fb9 edited
Patricia Chacón

Patricia nació en Río Bueno, cursó estudios en el Colegio Santa Cruz de esa ciudad, desde donde se vio obligada a emigrar a la «Perla del Bío-Bío», o la «Ciudad Universitaria» (como se denomina a Concepción), precisamente a continuar sus estudios universitarios. Seguiría la carrera de Filosofía, aunque recuerda que le entusiasmaba  Antropología por la amplitud de campos que es posible explorar en esa línea.

Se manifiesta encantada con todo lo que guarda relación con el ser humano, esa complementación armoniosa de las carreras que permiten una perfecta unión, como: filosofía, sociología y antropología son para ella el triángulo perfecto del conocimiento.

Rememora con mucha cordialidad sus años de estudiante universitaria en Concepción, donde desde el inicio trabajó en una revista cultural que se organizó en tiempos difíciles. “Fueron los estudiantes de filosofía quienes publicamos una revista de bastante buen nivel, pero en ese tiempo todo era artesa, muy básico. Era el inicio de la década del ochenta del siglo pasado. De ahí seguimos un buen tiempo trabajando en esa publicación”.

Expresa que conforme transcurrían los años, quienes laboraban en la revista se fueron superando y por supuesto subió poco a poco el nivel de los contenidos, pasando de una época primaria a mucho artículo de filosofía, mucho poema, un altísimo nivel formativo en una Universidad que aglutinaba a gente con muchas capacidades intelectuales. Patricia recuerda que desarrollaba la labor de redactora jefe de la revista, misión difícil en un entorno de gente que día a día iba recibiendo un conocimiento que no entregaba cualquier universidad en esa época, lo que como se ha dicho, permitía elevar cada vez más la categoría de la revista.

Más tarde se integró a organizaciones de derechos humanos de la universidad y algunas de otras orgánicas, varias de las cuales fue formando con los alumnos sancionados. Naturalmente era una época de mucho trabajo cultural.

Fue en Concepción que se integró también a la labor de las mujeres feministas; aunque reconoce que en esos años eran otras las prioridades del feminismo; que poco tiene que ver con el feminismo de ahora. En este tema fue seguidora de otras feministas de la época. Trabajó por la continuidad de los pensamientos de las líderes, que en ese tiempo trataban de mantener activo un sentimiento de apoyo a la labor de las mujeres. 

En esos años sus padres se vinieron a Temuco para darle continuidad al estudio de sus hermanos Carlos y Lucía, que ingresaron a la UFRO.

Se preparó para la entonces PAA amamantando a su pequeño hijo, hoy Profesor de Historia, mientras desarrollaba facsímiles principalmente de Matemáticas, área que nunca le ha gustado entre las asignaturas académicas. Fue otra etapa dura en su vida, pues la falta de recursos casi le obligan a terminar con sus estudios de Sociología. Recuerda con cierta nostalgia que sus compañeros le dieron una mano fraterna, haciendo colectas en la calle para que pudiera seguir estudiando.

A los avatares del libre mercado atribuye parte de sus problemas económicos con la UFRO. Una deuda menor, que fue subiendo con el tiempo y sus serios problemas económicos le impidieron recibir su título, ni siquiera el certificado de título, a pesar de haber obtenido las mejores calificaciones. 

Doce años duró su suplicio. La universidad simplemente le cerró las puertas. Sería en una sesión de Facebook, donde expuso su situación. Recuerda que allí intervino el abogado Cristian Dulansky quien le prometió ayudarla en el aspecto legal, lo que le permitió conseguir que la Universidad le entregara finalmente su título en Sociología.

Sin trabajo, porque se le habían cerrado todas las puertas, el año 2000 entró a formar parte una consultora en Rio Bueno. Manifiesta que fue una nueva decepción, porque la gente no sabía hacer las gestiones, había que ir a Valdivia, a puro teléfono; no existía la costumbre de trabajar a distancia, pero ella al menos intentaba desarrollar todo su trabajo on-line, en un principio usó mucho del sistema Skype, los primeros chat y todo lo que pudiera servir para economizar las comunicaciones a distancia.

Sus conocimientos de variadas áreas culturales y su participación en diversas actividades le llevaron a conocer mucha gente que egresaba de sus carreras, que no tenía el tiempo ni el conocimiento de cómo hacer una tesis. Esa situación le permitió descubrir un nicho poco conocido y así fue como inició años de investigación de diversos temas, buscando poder lograr los resultados que necesitaba para la entrega formal de esos trabajos, que los tesistas le solicitaban a cambio de un pago.

Eso le permitió mantenerse intelectualmente activa, manejándose en distintas áreas de la educación y las ciencias sociales.

El feminismo

Ella veía mucho desconocimiento de la gente para instalar el ideario del feminismo, por lo que en el año 2012 logró conseguir un aula para conversar sobre el tema con otras mujeres. Allí conoció a varias personas, entre ellas estaba también Ximena Saldaña, docente de Filosofía, ex compañera de carrera en la Universidad de Concepción, pero lo cierto es que la gente no concurría a esas actividades; más tarde se unieron otras amigas de Sociología de la UFRO, lo que le permitió mantener viva esa pequeña llamita que ella deseaba propagar por toda la región.

Luego la UFRO le invitó a efectuar trabajos con los estudiantes, lo que mejoró el conocimiento y valoración de lo que es el feminismo, ideario que tiene varios siglos de inquietud por los derechos de las mujeres y que hoy día está presente en las diarias vivencias de la sociedad y en nuestra región es ella quien lleva la voz cantante.

LITMU y La Editorial

“LITMU –Literatura de Mujeres-, se llama la ONG a la que di vida. Como su nombre lo indica tiene un área de libros en la que yo soy quien maneja la editorial, la editora, que es una función muy diferente a lo que es una imprenta, como muchos creen”.

Como estudió sociología y pedagogía, pasó varios años haciendo correcciones, lo que le ha dado un bagaje cultural que le permite hacer un buen planteamiento sobre los proyectos que recibe de diferentes autores de la región. Siempre teniendo presente que la calidad del producto comienza por el buen conocimiento del idioma. “Se pueden hacer muchas cosas más con la ONG si tuviera recursos. Los ingresos de la editorial son muy pocos, ya que se cobra muy barato, sólo para gastos de papel, Internet, teléfono y otras cosas pequeñas, pero necesarias para mantenerla activa”.

Movimiento literario en la región

Siempre ha estado abierta a compartir ideas con la gente que tiene conocimientos sobre literatura; que sabe expresar sus planteamientos, ya sea en el desenvolvimiento de la poesía o de la prosa. No obstante, el hecho de ser directa con la gente, suele traerle problemas, pero esa es su manera de ser y a ella no le inquieta demasiado ser reconocida por aquello.

Manifiesta que: “en la región hay un movimiento literario bastante cuantioso; no obstante, las personas que efectivamente trabajan en el área literaria se tienen que pulir, conozco personas que no escriben bien, les falta espíritu; de repente se ven poetas o escritores que escriben muy mal. Hay mucha gente que llega al área cultural por entretenerse, entonces no es lo mismo, no es como la necesidad de escribir. No toda la gente tiene la capacidad de escribir.

Los poetas tienen un tipo de tormento espiritual, eso que los lleva a escribir, a buscar explicaciones, es por eso que ellos tienen que tener un imaginario que les permita distinguirse entre los demás, que su trabajo sea de una calidad literaria qué al momento de ser publicado, el lector pueda encontrar ese sello diferente que los identifica y que los hace acreedores a ser parte de una buena lectura para el público.

Está claro que en cualquier trabajo literario se te obstruye el pensamiento y no ves los errores, por lo que debes alejarte un tiempo de lo que has escrito, para retomarlo posteriormente. Uno no debe de ser muy condescendiente con uno mismo, y reconocerlo, eso es el 90 y tanto por ciento en la región, porque ha llegado cierta onda de sentirse intelectual, algo que está muy lejos de nuestra realidad”.

El valor de ser crítica

“Yo hago análisis de los textos, pero soy muy suave con la gente. En una oportunidad hice un análisis, pero la persona se sintió bastante afectada. Se da mucho de que se escribe algo para presumir ante los amigos. No obstante, todas las escuelas son valiosas, alguien nos va a leer, puede ser en la literatura, o en las ciencias sociales, porque eso queda después como noticias de época.

Yo soy socióloga y todo eso lo veo desde la sociología, todo lo veo desde lo social. El lente es la sociología prioritariamente. Trato de no publicar tanto en las redes sociales porque hubo mucha copia, porque mis capsulitas culturales los hacía desde hace mucho tiempo y rápidamente se me empezó a copiar, entonces trato de no publicarme en las redes sociales, también trato de no colocar mucho texto, porque hay una cantidad de plagios. Porque hay una forma de escribir en que van cambiando palabras; eso es plagio.

Tengo una página que tiene radio. Lo bueno que tiene es que no necesariamente se transmite en vivo, entonces yo grabo; así que de repente me encuentro con gente del área cultural, que grabo y la voy presentando. La radio se escucha poco acá, se escucha más fuera del país, Estoy haciendo prólogos, y eso me encanta porque yo puedo hacer algún análisis; es la usanza todavía.

Acá estamos acostumbrados a que los libros en exposiciones se regalan y Litmu, que es una ONG, que trabaja autogestionada, no puede hacer eso, de manera que se necesitan muchos recursos para trabajar. A pesar de que no era la idea de poner un negocio, yo tengo que hacer cosas como editar libros, vender literatura.  LITMU hace mucho trabajo a nivel juntas de vecinos, universitarios, en los barrios, en todas partes.

En realidad la labor de Litmu, si bien es de lectura feminista, no es el eje de la ONG, sino que es social, cultural y educacional, porque la idea es que uno entregue lo que sabe; es deber entregar a la sociedad, a tu medio social, el conocimiento que has adquirido. de alguna forma me mantengo haciendo el trabajo que he hecho siempre en la base social desde los años ’80.

Yo me he puesto muy selectiva, a pesar de que todos estamos haciendo política, porque enseñamos educación cívica, qué entendemos por derechos humanos, pero yo no quiero aprovechar marcas de partido, yo tengo una tendencia, pero no voy a decirle a otras personas cuál es mi tendencia. Además, yo no voy a pedir ayuda, porque esa ayuda sería por parte de algo, así que prefiero no hacerlo, no hay nada mejor que la independencia en estas organizaciones”.

Terminamos la comunicación telefónica. Nuestra amiga seguirá en sus labores de intensificar su labor feminista, conduciendo el carro de LITMU por aquel camino lleno de espinas, que acostumbran transitar quienes se dedican a esta labor social voluntaria, muchas veces incomprendida, pero que a la larga nos ayuda a ser mejores, a valorar los detalles de aquellas mujeres sencillas que muchas veces no sólo cuidan de los hogares, sino que también tienen un papel importante dentro de la cultura y la sociedad.

—o0o—

Héctor Alarcón Carrasco

Escritor e investigador. Especialista en Historia Aeronáutica y Ferroviaria. Autor de diversos libros.

Ver todas las entradas de Héctor Alarcón Carrasco →