Estación Ferroviaria “Selva Oscura”; 110 años de patrimonio amenazados por el desinterés y el abandono

Corrían los primeros días del mes de enero de 1910 cuando las fauces de una locomotora a vapor señalaban su ingreso triunfal en el pequeño poblado de campesinos del entonces ramal ferroviario de Púa a Curacautín. Esa construcción de madera con amplios alerones y soportes cuarteados a azuela, de viejos robles del lugar, se hacía pequeña para contener a los habitantes que veían con sumo placer como la magnitud del progreso nacional se entronizaba hacia la cordillera, tocando de paso con su varita mágica los andenes y la hermosa estación de su pueblo.
“Estación Selva Oscura”, se le llamó por los constructores del ferrocarril, tomando el nombre del fundo aledaño y de la incipiente población que comenzaba a dar vida al poblado.
Han pasado ya 110 años y es indudable que la pequeña estación cumplió con creces su servicio a la comunidad. Por ella pasaron miles de personas que transitaban por allí y que en esos tiempos no tenían otro medio de locomoción. Comunidades mapuches y pobladores de los fundos del lugar se sentían confiados en el transporte de ese convoy que pasaba a diario y que podía llevarlos a cualquier parte de la zona centro sur del país.
Hoy, está muy lejano ese día 12 de enero de 1909, cuando el primer tren señalaba la apertura del ramal. En una visita reciente, hemos podido comprobar la falta de mantenimiento de la estructura, que necesita un recorrido total desde la techumbre hasta sus cimientos. El viento de este invierno ha dejado al descubierto una serie de debilidades, especialmente en los aleros que la circundan y en los soportes de esa vieja construcción, algunos de los que ya se encuentran en el suelo y otros amenazan con seguir ese indeclinable destino.
Se hace necesario proteger esa estación que es parte del patrimonio del poblado, no dudamos en señalar que es la construcción más antigua en pie en el pueblo, que nos detalla su arquitectura a toda vista, arquitectura ferroviaria, que era replicada en muchos lugares, con sus bodegas y casas de los cambiadores, construcciones que hoy no están, pero que en su momento fueron parte del paisaje.
Hemos conversado sobre el tema con Cristian Rodríguez, de Monumentos Nacionales de La Araucanía, quien nos ha señalado que desde el año pasado están tramitando con EFE, el traspaso de las estaciones Selva Oscura y Púa a la Municipalidad de Victoria, con el fin de poder estudiar la forma de efectuar un mantenimiento a ambos edificios, situación que permitiría dar un mayor valor a este patrimonio ferroviario de nuestra Región.
Esperamos que este trámite no se dilate demasiado y que algún futuro buen proyecto nos permita seguir disfrutando de parte de esa visión lejana del ferrocarril, en que la estación “Selva Oscura” fue parte importante de lo que en su momento fue el legendario y hoy desaparecido Ramal ferroviario “Púa a Lonquimay”.


Héctor Alarcón Carrasco

Escritor e investigador. Especialista en Historia Aeronáutica y Ferroviaria. Autor de diversos libros.

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